Capítulo 12. “¿Y si debo cortar con ella?”

Álex conoció a un orientador familiar, experto en educación y en relaciones afectivas entre parejas, que escuchó por primera vez en una conferencia sobre Noviazgo y Sexualidad en el colegio Mayor Guadaira. Al principio pensó que era un sabelotodo, pero luego este juicio se desvaneció cuando lo conoció mejor. Álex apuntó varias ideas que dijo en la charla. Recordó que insistió en la cuestión de que había que amar tal y como el otro era. Dijo algo así: “Cuidado con el pensamiento: «Ya cambiará». Porque luego, no sólo no cambia, sino que sus posturas se radicalizan con el tiempo. «Yo le haré cambiar…»: ¡Por Dios, elimina ese error de la cabeza! En el noviazgo tenemos tiempo para confirmar que alguien es la persona idónea para casarse, no para ‘convertirla’. Me viene a la memoria un dicho simpático a propósito de esto: «La mujer, cuando se casa, piensa que el hombre cambiará, y no cambia. En cambio, el hombre cuando se casa piensa que la mujer no cambiará, ¡pero cambia!»”.

Álex estaba confuso sobre su actual relación con Carlota. No es que hubiera pasado nada extraordinario. Pero llevaba días planteándose si de verdad podría ser la futura madre de sus hijos y al verlo desde esta nueva perspectiva, toda su proyección se tambaleó. Esta era otra cuestión que se tocó en la charla y el orientador enunció algunos motivos por los que aconsejaba romper cuanto antes la relación. Álex tomó nota:

  • Porque tienes la certeza de que nunca llegaréis a casaros. Es una cuestión de justicia para los dos. Si no te interesa, no te interesa. No sigas con alguien por una equivocada manera de entender la caridad. La otra parte, en el fondo, quiere que la quieran porque hay verdadero amor.
  • Porque miente habitualmente. Si lo hace, no te conviene. Las relaciones humanas se basan en la confianza.
  • Porque abusa de las drogas o del alcohol. Ambas alteran notablemente la personalidad y la conducta.
  • Porque con ella sufres maltratos físicos o emocionales, como insultos o desprecios.
  • Porque te está excesivamente ‘vigilando’. Si te sientes que no eres libre para tomar decisiones sobre tu vida y te sientes controlado, corta cuanto antes. Tú no eres propiedad de nadie.
  • Porque sientes un gran descontento con tu relación. Si sufres más que gozas, si tu vida no ha mejorado desde que conoces a esa persona, déjala. El matrimonio tiene sus dificultades, pero en una balanza, es para hacerte la vida mejor, no peor. Si hay problemas antes, el matrimonio los puede aumentar.

  “¿Acaso sería fácil cortar con una relación después de algunos años? ¿Y el tiempo que hemos pasado juntos? ¿Se acabó y ya está? de alguna manera, ella se lleva parte de mí…” –estos y otros pensamientos le venían a la cabeza-. A propósito de esto, Álex decidió escribirle un email a Miguel Ángel, el orientador, pues se había ofrecido a contestar cualquier cuestión que se le preguntara. Lo que le contestó fue lo siguiente: “Álex, hay dos tipos de dolor. Uno es malo: el dolor de una infección, por ejemplo. Otro, en cambio, es bueno: Siguiendo el ejemplo, como cuando le echas alcohol a una herida que luego cicatriza y te cura. Puede ser doloroso cortar con alguien con el que has compartido mucho tiempo de tu vida, cuesta mucho, pero merecerá la pena renunciar a eso por un futuro mejor, con una persona a la que amar para siempre, porque es tu ‘media naranja’. Cortar definitivamente con alguien que sabes que no te conviene duele mucho, pero será un dolor de los buenos. Y con el tiempo, dejará de doler. Te lo prometo, fue mi caso y el de muchos y, amigo mío, aquello sí que fue la gran liberación”. “¡Vaya!, alguien que habla desde su propia experiencia, ¡no estoy sólo!”, pensó Álex. Estas palabras le hicieron pensar sobre su situación actual.