Capítulo 10. Como un pegamento

Luis le comentó a Álex cómo la relación sexual actúa como un pegamento entre la pareja, generando un fuerte lazo afectivo muy difícil de cortar: “La relación sexual no es sólo una cuestión fisiológica. Deja mucha huella en la persona. Mucho más en la mujer. Verás… Existe una ayuda muy eficaz para quererse durante la vida matrimonial: el mismo acto por el que se crea la familia –el acto sexual- da origen también a una fuerte unión entre marido y mujer que les ayuda a cumplir su compromiso. Esa poderosa alianza que proviene de la relación sexual da origen a un vínculo afectivo comparable con el que mantiene la madre con su hijo; o cualquier bebé, que aún no razona, pero que quiere a su madre con todas sus fuerzas. Y esto no tiene una explicación racional.  Aunque sí tiene un fundamento biológico que lo explica: la oxitocina, que es una hormona que se produce en el cerebro abundantemente –y sobre todo en la mujer- en las relaciones sexuales, al dar a luz y al criar al hijo en el periodo de la lactancia”.

Álex, en su inocencia, pensaba que uno podía ‘irse’ con una y otra sin dejar gran huella en nadie. Pero con esta nueva información reconocía que estaba equivocado. Y pensó en la amarga posibilidad de que, en un futuro, pudiera sentirse “prisionero” de una chica simplemente por haber tenido relaciones sexuales con ella. “¿Y si luego me doy cuenta de que no es la chica de mi vida? ¡Me va a costar librarme de ella!”.

A continuación, Álex le preguntó a Luis qué cosas debería saber de una chica antes de tomar la decisión de comprometerse con ella. Luis le dijo que la respuesta dependía de cada uno: de sus valores, de sus preferencias, de la educación y cultura recibida, del estilo personal de sus padres, etc. Pero Álex, que tenía mucha confianza con él, le dijo: “Bueno, ya, pero ¿no me vas a decir qué cosas tuviste en cuenta para tomar la decisión de casarse con tu mujer y no con otra?”. Luis abrió los ojos como si se le fueran a salir. Le contestó rápidamente, como si tuviera la respuesta preparada: “Pues mira Luis, yo tuve en cuenta los siguientes aspectos que a mí me importaban:

  • ¿Qué piensa de la fidelidad? ¿Es un valor para ella?
  • ¿Trata con respeto y cariño a sus padres?
  • ¿Cómo habla de las personas cuando no están?
  • ¿Se toma en serio su trabajo y sus estudios?
  • Dentro de sus proyectos personales, ¿estoy yo? Esto parece una perogrullada, pero ni te imaginas la cantidad de gente que salen juntas y no se enfrentan a una triste realidad: que el otro ya no le tiene en cuenta.
  • ¿Lee libros? Es decir, ¿le gusta pensar, reflexionar, formarse, aprender?
  • ¿Le gustaría tener una familia con varios hijos? Es decir, ¿está abierta a la vida?

Claro, que esto tiene que ver con sus creencias más profundas.

Me parece que esto fue lo que probablemente tuve en cuenta, antes de decidirme a casarme con ella, entre otras cosas”.