Para llevar la carga ligera en el matrimonio

Sabrás que la palabra cónyuge significa “unidos por un yugo”, como lo están dos bueyes que tiran de una carreta o, en tu caso, de una familia. 

Esta carreta, que lleva muchos proyectos, muchas ilusiones, muchos hijos (ojalá), muchas esperanzas, muchos amores, necesita de cuatro ruedas para llegar a su destino con elegancia y agilidad, para llevar a los hijos -y todas las cargas que llevamos encima- a lugares preciosos, con el cariño y la exigencia necesarias, donde cabrán muchísimas personas que se quedarán prendadas del amor y de la paz que rebosa una familia así, allá a donde vaya.

Cada rueda representa un tipo de amor que es necesario vivir bien para identificarse con una vida matrimonial plena. Estos cuatro amores son los que tienes que cultivar en tu relación. Los cuatro sin un orden: todos son necesarios, todos se complementan. Ahí van:

a) Amor de amistad. Tú eres para tu cónyuge, y tú cónyuge para ti… El mejor amigo. Estás llamado a ser el mejor amigo de tu cónyuge. La persona con la que tú deberías abrir el corazón: tus sentimientos, tus ilusiones, tus preocupaciones. Y principalmente con ella -con él-.

b) Amor erótico. Tú eres para tu cónyuge, y tú cónyuge para ti…El mejor amante. Hablo del amor pasional, que es entusiasmante, divertido, ilusionante, y así han de vivirlo dos personas que están casadas. Si esta rueda está desinflada, la carreta va a ser muy aburrida, muy lenta, muy pesada.

c) Amor de compromiso. Tú eres para tu cónyuge, y tú cónyuge para ti…El mejor socio. Se trata de tu compromiso de poner la voluntad para tirar del carro, sin que sea necesario el romanticismo en el proceso (más propio de la fase del enamoramiento). Compromiso con las tareas domésticas, el cuidado y educación de los hijos, las decisiones económicas, entre otras cuestiones a gestionar entre los dos. “Decido quererte, me impongo la tarea de quererte”. En la salud y en la enfermedad. En las alegrías y en las penas. Has de convertirte en un socio honesto y responsable, todos los días de tu vida. 

d) Amor espiritual. Tú eres para tu cónyuge, y tu cónyuge para ti…El mejor hermano (espiritual). El que siempre te subirá el ánimo, para tratar mejor a Dios, para tratarlo con más fe, desde su ejemplo, desde tu ejemplo. Ayúdale a meter a Dios en la carreta, porque sin Él todo es más difícil por nuestras debilidades: el egoísmo, la pereza, la envidia, la vanidad, la soberbia, la ira, la lujuria y la avaricia. Te suenan, ¿verdad? Para los cristianos, es meter a Jesús en el matrimonio. Él lo dijo: “Mi yugo es suave y mi carga ligera”. No dejes de rezar con tu cónyuge y por tu cónyuge.

Estar atento a cada rueda, a ver si alguna está desinflada -o se está desinflando-, es parte de nuestra lucha diaria. Una rueda que no está en condiciones hace daño a toda la carroza -puede sufrir algún accidente-, y las demás ruedas no serán suficientes para llegar a lo más alto, el cielo en la tierra, donde quieres estar. Además, una rueda desinflada lo resentirá sobre todo tu cónyuge. Solo por eso, merece la pena el precio de la vigilancia diaria por vivir tu vocación matrimonial: que es amar a tope, a lo que has venido al mundo.

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