Cómo conseguir más de tu esposo

Parece que es más actual la idea de que, en las cuestiones de familia como son la educación de los hijos, la responsabilidad en asumir algunas tareas, y mantener el orden de la casa, tanto marido como esposa han de poner todo su corazón y toda su cabeza, porque estamos convencidos que este proyecto de amor sólo es posible con la iniciativa y el esfuerzo de los dos, dejando actuar a cada uno según su naturaleza.

Pero ante esta perspectiva, muchas mujeres se quejan de que su marido no colabora, no ayuda lo suficiente, o símplemente no está pendiente de sus necesidades. Y cometen el error de pensar que no tienen que pedirle apoyo, que el verdadero amor consiste en esto (en que él ofrezca su colaboración sin tener que pedirle nada),  porque,  probablemente, esperan que sus maridos se comporten como ellas: más intuitivas para detectar las necesidades de los demás, siempre dando todo lo que pueden. Y justo el marido piensa, casi siempre, que cuando ella no le pide, es que está dando lo suficiente. Este círculo vicioso es una habitual fuente de queja y decepción para ellas.

Mientras que tu esposo no comprenda la idea de que el hogar es de dos, convéncete de que tienes que pedirle apoyo si verdaderamente lo deseas. Pero no sólo eso, sino que conviene pedirlo correctamente, a riesgo de que tu marido se muestre ausente. A la mayoría de los hombres nos cuesta dar y servir bajo exigencias y resentimiento, que muchas veces se presentan en la comunicación. Si percibimos una exigencia, y no una petición bien hecha, el sentimiento natural y el pensamiento que le sigue será algo así: “Ella no valora suficientemente lo que ya hago, y hasta que no lo valore, que no cuente conmigo”.

Algunos trucos para conseguir más colaboración por parte de nosotros ya nos los presentó John Gray en su conocido libro Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus, y los más significativos son:

  1. Ve al grano, no des razones de por qué te debería ayudar. A veces, nos sentimos manipulados ante tanta explicación.
  2. Pide ayuda de manera explícita, directa. No pienses que tu marido se da cuenta de tus necesidades o, aún más lejos de la realidad, que las debería intuir.
  3. Cambia el ¿Podrías…? Por ¿Querrías…? Con el tiempo, nos aturde mucho el “¿puedes…” y “¿podrías…”. Y es que, para los hombres, Podrías puede significar:
  • Literalmente, capacidad de hacer algo. Y si contesto “sí puedo”, no me comprometo, simplemente, afirmo que soy capaz de hacerlo.
  • Una crítica, como si antes la hubiera fallado (Ejemplo: ¿Podrías sacar ahora los platos del lavavajillas?).
  • Una exigencia. ¿Acaso tengo la oportunidad de decir que no, sin que te enfades?

En cambio, ¿Quieres… ? resuena en nosotros de otra manera:

  • Soy libre para decirte que sí o no. Me tratas con respeto, y esto me inclina a decirte sí.
  • Es una petición amable, sin exigencia, sin resentimiento. Estoy más dispuesto a complacerlo.
  • Me das la posibilidad de superarme. De vencer mi pereza, mi egoísmo. Me ayuda a ser más creativo, porque tengo que pensar cómo puedo cooperar o resolverlo.

Por último, el famoso psicólogo afirmó una idea de fondo que pudo experimentar a través de sus muchas entrevistas como especialista en terapia de parejas: Si pides apoyo a un hombre y no lo rechazas o te enfadas por negarse, él lo recordará y, la próxima vez, estará mucho más dispuesto a dar.