El papel del padre en la educación de los hijos

¿Te has parado a pensar lo que aportas como padre en el crecimiento personal de tus hijos? Creo que conviene reflexionar sobre esta cuestión porque nuestra vocación como padre puede verse desdibujada si no se tienen en cuenta algunos aspectos que intrínsecamente pertenecen a la cualidad de ser padre respecto a la condición simultánea de ser amigo, tío o hermano, por ejemplo.

Considero que hay cinco aspectos que, como mínimo, pertenecen a la cualidad propia de un buen padre, y que aunque otra persona pudiera sustituirla en algún aspecto, no lo haría tan bien, por mucho que se empeñase. Parafraseando a Calvo (2014) un padre naturalmente:

1. Es directo. Pone claro sobre oscuro ante un conflicto porque tiene esa facilidad de esclarecer las ideas separando lo esencial de lo accesorio, evitando mezclar diferentes asuntos relacionados, centrándose en los hechos. Va “al grano”.
2. Permite la frustración. Los niños necesitan que alguien les prive de su omnipotencia: no todo llega como uno quiere, ni tiene que llegar ahora, ya. Este sufrimiento es bueno, y sirve de preparación para la vida.
3. Libera a la madre de su condición hiperproteccionista. Qué suerte poder contar con un padre que facilita la ruptura biológica y afectiva tan desarrollada entre una madre y su hijo. Cuánto bien origina su actuación: la madre por fín descansa de tanto vínculo afectivo, y el niño avanza en muchos campos que le permitirán ser más autónomo.
4. Impone la raya roja que nunca se debe pasar. Poner los límites es fundamental, y dejarlos bien claros en el decir y en el hacer es necesario, y un papá sabe hacerlo fenomenal.
5. Es la primera imagen de masculinidad en cuanto a Fortaleza vs. Sentimentalismo, Independencia vs. Apego, Riesgo vs. Protección.

Los hijos necesitan, además de estas cualidades, un papá que sea honesto, ¡no perfecto! No hace falta aparentar que somos inmaculados, pero sí dar buen ejemplo, a pesar de nuestras miserias y pensamientos. Es honesto el padre que pide al hijo que se esfuerce en mantener su personalidad ante una reunión de amigos, y que a su vez, le da ejemplo evitando pegarse una cogorza en la cena de empresa. Si le exiges que hable bien a su madre, hazlo tú también: habla bien a tu madre y a tu esposa. Si dices que respete las normas de circulación, no te saltes un semáforo en rojo. Si exiges que se levante a la hora, pues ánimo tú también.

Para terminar, otra consideración como padre es ser consciente de que somos la primera imagen del concepto que tendrán de Dios como Padre. Menuda responsabilidad.

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