Síntomas de cuando un hijo manda en casa

Como padres, mandar, ejerciendo el poder natural que nos ha sido otorgado sobre nuestros hijos, desarrollar la autoridad perfeccionándola con el tiempo, es un deber, un servicio para ellos, que no podemos renunciar ni delegar en otros, como por ejemplo, en los profesores o en los abuelos.

Los niños necesitan reglas firmes, claras y exigibles, porque es la mejor manera de que se sientan seguros en este mundo, porque, nos guste o no, vivimos de acuerdo a unas normas –legales, morales, de convivencia-. Unas reglas de juego que cuanto antes conozcan nuestros hijos, antes entenderán y se acostumbrarán a vivir. Eso sí que es ayudarles a que sean felices.

Pero toca exigir, imponerse ante caprichos y apetencias, para conformar en ellos un carácter fuerte, dócil, de personas trabajadoras que no se amilanan ante la dificultad, sino que buscan el modo de resolver sus problemas pensando en el beneficio de todos, también de ellos.

Un hijo manda en casa si:

  • Decide cuándo se acuesta, y por tanto, cuándo se acuestan los padres.
  • Decide qué come, cuánto come y a qué hora lo hace.
  • Decide qué hay que ver en la tele.
  • Decide si en el baño toca limpiar el pelo o no.
  • Decide si salimos de casa contentos o malhumorados.
  • Discuto con mi mujer a causa de él.
  • Estudiar, hacer las tareas o leer, se hace o no según le venga en gana.
  • Cada vez que el adulto le exige algo, acto seguido tiene que mediar una conversación bien argumentada y dialogada, ante la cara constreñida del nene, buscando el consenso y la paz social.
  • Ante una frustración del hijo causada por una negativa del cónyuge, cedemos “escondidamente” para buscarnos su aprobación.

En definitiva, un niño manda en casa si no ve en sus padres, en cualquiera de los dos, una figura de autoridad, que infunda firmeza, convicción, serenidad, y mucha generosidad, y es que exigir todos los días a nuestros hijos supone un verdadero reto, pero es el mejor desafío que un consejo de administración –los padres- puede afrontar para que su empresa –la familia- consiga los mejores resultados en términos de viabilidad  y beneficios futuros –sus hijos-.